2 de septiembre de 2011

Permíteme decirte que no quise ser tan distante, que el orgullo se cruzó por mi camino y yo ciega le seguí.
Permíteme contarte cada uno de los momentos que extraño, que anhelo cada noche en la almohada.
Permíteme soltarte cada una de las palabras que tengo almacenadas debajo de la cama, donde todos los sueños se quedan olvidados.
Permíteme gritarte todo eso que no te dije, todo eso que ahora me pasa factura.
Pero, sobretodo, vuelve y permíteme decirte que... te quiero y nunca te lo dije.

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